%PM, %03 %945 %2020 %16:%Feb
Juan Carlos Cárdenas: "Gracias a Francisco, la Iglesia latinoamericana ya puede ponerse los pantalones largos"

Fuente: Religión Digital

Juan Carlos Cárdenas es obispo auxiliar de Cali y, desde hace unos meses, nuevo secretario general de CELAM. Durante el reciente congreso interamericano de Educación Católica, celebrado en Chile, conversamos sobre el Papa Francisco, las reformas en la Iglesia y el futuro de la misma, tanto a nivel global como en América Latina. "Ahora, el centro es la periferia y la periferia está en el centro", nos cuenta el obispo, que agradece el "giro copernicano" que está dando Bergoglio a la sede de Pedro.

¿Cómo afronta la secretaría general de una institución tan relevante en América y en la Iglesia, en el mundo actual? Porque CELAM está apostando, decididamente, por estas reformas que está planteando el papa Francisco para toda la Iglesia.

Como CELAM, acogemos el magisterio del papa Francisco y, también, lo vemos como un paso de un proceso de maduración eclesial en América Latina.

Creo que en el papa Francisco se ve reflejada la Iglesia latinoamericana. Que, además de ser el primer pontífice oriundo de estas tierras, también representa un reto para nosotros. Es decir, el efecto que este papa ha traído para la Iglesia universal nos pone a nosotros, en el CELAM, en la línea de tomar muy seriamente que la Iglesia de América Latina sea vista como una Iglesia que ya puede ponerse los pantalones largos: una Iglesia adulta cuya reflexión, que ha sido consignada claramente en las cinco conferencias generales del episcopado latinoamericano, tiene algo que decirle al mundo, no solo con palabras, sino con realidades muy concretas de organización. De madurez de emprender retos e iniciativas que están a la altura del dinamismo actual del mundo. Y creo que lo que venimos reflexionando en este proceso se ilustra en dos palabras: renovación y reestructuración. Porque no solamente es una situación de orden y de organización, sino también es un replantear y repensar nuestra identidad. Reconociendo nuestra historia, que no podemos despreciar, pero, también, mirando hacia adelante.

"La exhortación post-sinodal de Francisco será una carta de navegación"

Es una Iglesia de la que, también, tenemos que aprender la Iglesia mundial. Dejar de ser tan “europeos”. Durante muchísimos siglos, la Iglesia de Roma ha estado en el centro y Europa ha sido la que marcaba la tendencia. Ahora, lo queramos o no, el viejo continente también es viejo en vocaciones y en ideas, y la fuerza de Latinoamérica, de África y de Asia es algo beneficioso que impulsa y debe ser implementado en la Iglesia.

Sí. Creo que la discusión no trata de si el centro está en Latinoamérica, Europa o Asia. Trata de lo que el Papa nos está enseñando a entender; aquello de poner atención en las periferias existenciales. Ahora, el centro es la periferia y la periferia está en el centro. Es, si se me permite la expresión, un giro 'copernicano' que nos da el papa Francisco. Muchos lo han llamado 'revolución'. Yo creo que es un volver a la esencia misma del cristianismo y del evangelio.

¿Es posible el cambio en la Iglesia? Hay muchas resistencias, y eso no se puede evitar. De alguna manera, es un proceso que está removiendo las conciencias de la curia y la forma de entender hasta ahora la Iglesia, más formal, más marcada por la norma y no tanto por esa cercanía a las periferias. A todos los niveles.

Exactamente. Por eso hablamos de las periferias existenciales. Pienso que para la Iglesia, en general, el cambio tiene que ser parte de su identidad. La metanoia, la conversión, es algo a lo que estamos llamados siempre. Y eso significa cambio de lo profundo, no solo de la apariencia. No es fácil, ciertamente, porque tenemos la tendencia a acostumbrarnos a los zapatos viejos que llevamos puestos y nos cuesta asumir otros estilos. El Papa no está afectando el fondo, sino las formas. Y nosotros tenemos que estar abiertos a estos nuevos vientos. Estamos convencidos de que cada papa que llega es el papa que necesita su momento y su tiempo. Y el papa Francisco es lo mejor que nos ha llegado a nosotros como Iglesia de nuestro tiempo: nos cuestiona y nos interpela. Pero también nos infunde esperanza y nos anima.

Y nos da responsabilidad. Porque no es tan fácil ser cristiano como nos exige el Papa, comprometiéndonos en muchas luchas.

Y también, de no caer en el riesgo de los clichés. En cada pontificado asumimos ciertas frases, ciertos hitos, que se vuelven clichés, pero que, realmente, no los asumimos. No los interiorizamos. Hoy, se suele hablar de periferias existenciales, de cultura del encuentro, de revolución de la ternura... Pero todo termina en frases. No podemos quedarnos en frases, creo que tenemos que asumirlo en términos de coherencia. De actitudes muy concretas y específicas. Ahí es donde está el reto: liberarnos de los clichés y convertirlos en estilo de vida.

¿Cómo está percibiendo CELAM las movilizaciones que se están dando en América Latina? No solo en Chile. Lo hemos visto en Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua...

Hemos seguido con atención lo que ha venido pasando en el continente latinoamericano. Pero también hemos sido conscientes de que es algo que tenemos que mirar, primero, con responsabilidad. Con la responsabilidad de saber que no es un fenómeno simple porque América Latina no es homogénea. Es diversa, y desde esa diversidad nosotros también tenemos que tratar de comprenderla. Cada uno de los fenómenos que se han dado en los países tiene un rasgo específico y ha tenido también un detonante muy particular y muy concreto. Sin embargo, también encontramos elementos que son comunes.

"Ahí es donde está el reto: liberarnos de los clichés y convertirlos en estilo de vida"

Como Iglesia de América Latina, nos sentimos llamados a escuchar. También, a encontrar una oportunidad en medio de lo que se puede percibir como una amenaza. En todas estas voces hay clamores que no son inocuos. Pero, por otro lado, hay clamores que son profundamente realistas y que obedecen a situaciones históricas no coyunturales, sino estructurales. Y hay que mirarlo desde esos dos puntos de vista: de lo que no es inocuo y tenemos que evitar quedar atrapados en sesgos, en ideologías, o en oportunismos que, también, lamentablemente y con mucha mezquindad, aparecen en este tipo de situaciones.

Pero, por otro lado, también ver y, para ilustrarlo, permítame apelar a algo muy local de Colombia: la Conferencia Episcopal de Colombia, hace unos tres años, sacó un mensaje para el país. En él hablaba de las raíces históricas que alimentan los conflictos. Creo que aquí se hacen evidentes esas raíces que han alimentado los conflictos en el continente y que son comunes: la inequidad, patente en todo el continente. La corrupción, que ha sido un clamor y una constante en todos los países. El hecho de que la gente no se siente representada por quienes les lideran... Todos estos son elementos que deben suscitar una reflexión serena, pero también responsable y humilde, de todos los que están llamados a escuchar.

Se han abierto mesas de diálogo en todos estos escenarios. Nosotros hacemos un llamado a caminar juntos, a ser incluyentes de todas las orillas donde se están expresando los inconformismos y la necesidad de ser escuchados. También, a entender que el reclamo no es solamente de un sector. Si queremos salir hacia adelante, tendremos que sentarnos en una mesa donde quepamos todos y donde se puedan escuchar todas las voces, y así poder, realmente, buscar un camino en la misma dirección, sin renunciar a lo específico de cada colectivo, de cada grupo y de cada comunidad.

Creo que seguimos con atención y que escuchamos. Además, llamamos a no permitir que esto se salga del control. Que los gobiernos y los movimientos, que están organizando, sean serenos en la reflexión y en el diálogo.

¿Tendremos exhortación postsinodal pronto?

El Papa lo ha anunciado. No somos nosotros...

Se esperaba antes de fin de año y...

Ya estamos en enero. Seguramente se está tomando su tiempo. Sabemos muy bien que para el papa Francisco la ecología integral, el cuidado de la Casa Común, es algo tremendamente central en su pensamiento, en su reflexión y en su pontificado, y seguramente nos ofrecerá un documento muy iluminador, que para la Iglesia en América Latina será una carta de navegación.