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Arquidiócesis de Cali, 109 años de amor y servicio al pueblo de Dios

En aquel entonces, Cali ni se imaginaba que llegaría a ser la capital de la salsa, ni la ciudad que nació de una sonrisa de Dios sobre a tierra, ni mucho menos se le pasaba por la mente a sus pocos provincianos que llegaría a ser una Diócesis, una Iglesia particular, un centro de Evangelización a nivel del Valle del Cauca o que San Juan Pablo II en 1987 dormiría dos noches en su seminario.

 

Bendito 7 de julio de 1910 cuando Popayán, como Iglesia madre y precursora de la Evangelización en Colombia, vio que una de sus hijas menores, Cali; quien ya había sido nombrada departamento por el presidente de turno de aquel entonces Rafael Reyes como parte de sus labores administrativas, también podía empezar a ser Diócesis y formar una nueva familia, la familia de la naciente Diócesis de Cali.

 

Esta nueva familia cuyo padrino fuese Monseñor Francesco Ragonesi, quien nos daría “la patadita de la buena suerte”, empezaría su caminar de la mano de Monseñor Heladio Posidio Perlaza, primer Obispo de Cali y predecesor de lo que quizá nadie se imaginaría, una familia tan grande que no solo abarcaría la Cali de los juegos panamericanos y el MÍO, sino también sus zonas aledañas, sus realidades sociales, su idiosincrasia y un amplio legado cultural y étnico que componen nuestra hermosa ciudad. Monseñor Heladio Posidio Perlaza, caleño de natalicio e hijo de los Perlaza que en aquel entonces no eran una simple familia proletaria, se destacó por ser un hombre culto, letrado, modesto y de pocas palabras, de las cuales muchas no pronunció en su boca, pero si las reflejó en obras concretas como Pastor que guiaba al rebaño de la Diócesis de Cali.

 

Monseñor Perlaza dejó un amplio legado, como la actual sede de la Curia Arzobispal, hizo la apertura oficial del primer seminario de Cali el 8 de octubre de 1912 y siempre se destacó por ser un Obispo preocupado por la evangelización e inclusión de todos como hijos de Dios cobijados por la Iglesia. Después de Monseñor Perlaza, solo podemos decir que Cali como Iglesia particular ha visto la mano de Dios en cada paso que ha dado al labrar su propia historia de salvación, tanto así que el 20 de junio de 1964 San Pablo VI elevaría a Cali como Arquidiócesis y así seguir caminado y evangelizando en las realidades más complejas, realidades concretas que esta Iglesia como madre y maestra ha sabido acompañar a lo largo de toda su historia, realidades como la explosión del 7 de agosto de 1956, la masiva población del oriente de Cali y la intervención de la Iglesia con hechos concretos como asistencia en necesidades básicas humanitarias, educación y promoción humana, la atención a todos aquellos que la sociedad sigue haciendo a un lado y lógicamente la evangelización a tiempo y a destiempo que se sigue realizando en todo momento y en todo lugar.

 

109 años no solo se queda como un número más, tampoco se encierra en un simple dato, va mucho más allá, son 109 años de mostrar el rostro amable de Jesucristo, rostro que a lo largo de nuestro caminar como Iglesia lo han hecho visible hombres y mujeres, laicos comprometidos, sacerdotes que han dado hasta su vida por el Evangelio y para la muestra un botón, Monseñor Isaías Duarte Cancino y también sus antecesores, que no murieron vilmente asesinados, pero si se desgastaron a favor del Evangelio, por eso no podemos olvidar a Monseñor Caicedo Téllez, Monseñor Adriano Díaz, Monseñor Francisco Gallego, Monseñor Alberto Uribe Urdaneta, Monseñor Pedro Rubiano, Monseñor Julio García, Monseñor Daniel Falla, Monseñor Juan Francisco Sarasti, hasta llegar a nuestro Pastor actual Monseñor Darío Monsalve, quien recogiendo con actitud profética todo el legado de sus antecesores, sigue guiando a esta Iglesia Arquidiocesana que caminando entre el pecado y la gracia, no se siente sola, pues como diría el salmo 125 “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” .

 

Feliz cumpleaños a nuestra Arquidiócesis de Cali, a esta madre que ama a sus hijos, los respeta y los hace parte de la gracia la misericordia, manifestada en obras concretas que siguen demostrando cada día que el interés de la Iglesia está en ocupar el último lugar, en fijarse en aquellos que nadie se fija y servirles con amor, promover su dignidad y sin buscar algún tipo de reconocimiento, seguirá sirviendo contra viento y marea a toda la familia arquidiocesana de Cali.

 

¡Que los siga cumpliendo, pero en Cristo Jesús!