Historia Arquidiocesana

La Iglesia ha estado presente desde la formación de la ciudad; ha sido testigo de su poblamiento y de los cambios que le han sucedido a través del tiempo. Ha tenido la tarea de acompañar espiritualmente a sus gentes, brindando esperanza, abrazando los esfuerzos y siendo consuelo en los sufrimientos. En los inicios de la ciudad abanderó la organización social y comunitaria para proveer a los nacientes barrios de infraestructura en servicios educativos y de salud, principalmente. La historia de Cali da cuenta siempre de la presencia de la Iglesia, unas veces más visibles, otras más discretas, pero siempre ha estado como apoyo y sostén constante del caminar de su pueblo.

La labor pastoral ha transcurrido en medio de una experiencia de hacer Iglesia que intuye la diversidad del territorio y los múltiples sentidos que allí se gestan. Los énfasis de la tarea pastoral han estado marcados por los desafíos de los tiempos y sus contingencias.

A continuación una síntesis de la presencia de la Iglesia en la historia de la ciudad y la región, en el marco de las distintas dinámicas de configuración territorial:

 

El año 1536 es el punto de partida del camino de la Iglesia en Santiago de Cali; con precisión, el 25 de julio se realiza la fundación católica de la ciudad. Allí inicia el nacimiento de la Iglesia y de la Cali naciente en esta comarca (Romero 1973: 29). Comienzo que simbólicamente se inauguró con la celebración de la primera Santa Misa en un toldo, en medio de una explanada que es hoy el actual centro — sector de La Merced— al lado del río. Este sector es el primer hito de la construcción comunitaria del poblado.

La fundación jerárquica fue llevada a cabo en 1539 (Romero, 1973: 31). En esta fecha fue puesta la primera piedra de la Parroquia de San Pedro, Iglesia matriz de la región, erigida por el Obispo de Quito en una choza en donde está ubicada la Catedral Metropolitana de Cali.

La Fundación Hogareña y Conventual se llevó a cabo en 1541 con la inauguración del Convento de la Merced (Romero, 1973: 31), conformando así una institucionalidad que llevaría la acción evangelizadora a lugares recónditos de la región y fortalecería la acción pastoral en la localidad.

La primera visita episcopal se da en noviembre de 1548 cuando Monseñor Juan del Valle, recién nombrado Obispo de la naciente Diócesis de Popayán, vino a instalar formalmente la Iglesia y a nombrar los primeros canónigos que debían componer el Cabildo (Instituto de Estudios del Pacífico 1994: 81).

En estos caminos de evangelización aparece en 1580 como un mensaje de comunión en la fe católica y encuentro en la diversidad de culturas la “Reina de la Montaña” o “Reina del

Quereme” (encontrada en el Corregimiento del Queremal) la cual bajó a acompañar estos Valles y Ríos —con su adorado hijo, con Chontaduro en mano y aire de mar en su manto—, ahora Nuestra Señora de los Remedios (Romero, 1973: 31.), Patrona Principal de la Arquidiócesis de Cali y símbolo de la fe en nuestra región. 

Durante la época de la Colonia se consolida Cali paulatinamente como un cruce de caminos en el que el comercio era favorable, su relación con el mundo a través del pacífico (Buenaventura) se fue convirtiendo poco a poco en un sendero de herradura por el que transitaban vidas, historias y mercancías que consolidarían las regiones mineras de Antioquia, Chocó y Popayán y las haciendas que se extenderían por toda la región. 

Ya en el Siglo XIX, las dinámicas propias del siglo hacen que la región pase del Sistema de Hacienda a su consolidación como centro de comercio. La prematura declaración de independencia de Cali (3 de julio de 1810) y la corta vida de la conformación de las ciudades confederadas  (1811-1815) marcan el inicio de una dinámica política en cuanto deseo de autodeterminación e identidad política regional. La abolición de la esclavitud (1849) marca nuevos retos hacia una sociedad que se construye en la diferencia. En 1850 se inicia la construcción del camino entre Cali y Buenaventura, que determinará el desarrollo posterior de la región.

Del siglo XVI al XIX se aprecia cómo la Iglesia jugó un papel de importancia tanto en la vida cultural como en el proceso de organización social y territorial de la localidad y la región. En este tiempo fueron estableciéndose hitos importantes de la construcción de una paciente pero constante acción pastoral y evangelizadora. Acompañando al pueblo de Dios se construyeron templos que son íconos históricos de la ciudad: 

1. En 1572 se realiza la construcción de la antigua Iglesia de “La Ermita”; obra construida por indígenas yanaconas y muiscas que estaba ubicada a 80 mts de la actual, al costado oriental (Arquidiócesis de Cali, 2010: 58). 

2. A finales del Siglo XVII, se construye la primera capilla de Santa Rosa, luego convertida en Iglesia en 1873. 

3. En 1806 se construye el antiguo templo de San Nicolás, posteriormente reubicado y convertido en la segunda parroquia de Cali. También se desarrollaron en este tiempo las parroquias en las cercanías de Cali como Nuestra Señora del Rosario, en Jamundí (1810); Nuestro Señor del Buen Consuelo, en Yumbo (1830); Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Robles, Corregimiento de Jamundí (1899); Nuestra Señora de los Remedios, Dagua (ND) y San José de La Cumbre (1852), que configuraron a lo largo del tiempo una labor denodada en la búsqueda de regocijo espiritual, apoyo pastoral y evangelizador.

Estas parroquias consolidarían con el tiempo las municipalidades del área metropolitana de la Arquidiócesis de Cali. 

El establecimiento paulatino de órdenes religiosas, conventos y obras sociales como Padres Agustinos Ermitaños (1581), Agustinas (1739), Padres Franciscanos (1757), Hermanos Maristas (1817), Madres Carmelitas Descalzas (1855), Redentoristas (1882), Padres y Hermanas Vicentinas (1886), Hermanas de la Providencia (1907); fue tomando relevancia no sólo por la labor social y evangelizadora que desarrollaron desde sus comienzos, sino por el patrimonio arquitectónico que dejan a la ciudad como: el museo La Merced, la Capilla de San Antonio, los colegios Santa Librada, San Luis Gonzaga, y la Sagrada Familia; el Hospital San Juan de Dios, la Torre Mudéjar y el Convento Franciscano; arquitecturas que son reflejo de la importante contribución de la Iglesia a la historia local y de su aporte al imaginario social que representa a la identidad caleña (Romero, 1973: 29-84).

 

El florecimiento económico de la ciudad, de la mano de una mayor influencia social, política, cultural y espiritual en la región, son el marco que justifica la conversión de la Diócesis de Cali en Metropolitana el 20 de junio de 1964. 

Los comienzos del Siglo XX sentaron las bases para una transición fundamental de la Iglesia, Cali, y su papel en la región; pasando de estar circunscrita en un ámbito predominantemente local y dependiente de Popayán a tener autodeterminación propia como Departamento.

Después de la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y la separación de Panamá (1903), la región tuvo un momento de especial importancia para el país, que de alguna manera conllevó a prepararse para la “apertura” colombiana hacia el Pacífico.

Iniciado ya el proceso de construcción del Ferrocarril del Cauca —luego llamado Ferrocarril del Pacífico— que comunicaría Bogotá y Buenaventura (Arias de Greif, 1989), y la inminente inauguración del canal de una Panamá ya escindida, implicó que el tradicional “cruce de caminos” entre el sur y el centro del país con el Pacífico, emprendiera un proceso de florecimiento y transformación hacia su consolidación como polo de desarrollo comercial, político y religioso en la región. La creación del Departamento el 16 de abril de 1910 —un siglo después de haber declarado su independencia— es la punta de lanza del desarrollo y las transformaciones de la ciudad. Es así como surgen una serie de hitos que contribuyeron a caracterizar a Cali como una población pequeña pero con una vida dinámica y próspera.

Entre los hechos más importantes a destacar en la región por estas épocas se encuentran: la creación de la Cámara de Comercio en agosto de 1910, en octubre del mismo año se da apertura a la primera planta de energía; dos meses después — en diciembre— se inaugura la iluminación pública en la Plaza Caycedo, y en 1915 comienza a funcionar el Ferrocarril del Pacífico. 

El 7 de julio de 1910 se inicia la gestación de nuestra Iglesia Particular, recién creado el Departamento; el Papa San Pio X mediante Bula crea la Diócesis de Cali, segregada de la Arquidiócesis de Popayán, siendo erigida canónicamente el 15 de Octubre del mismo año mediante Decreto por el Excmo. Delegado Apostólico en Colombia Monseñor Francisco Ragonesi (Arquidiócesis de Cali, 1979: 5). El 24 de Agosto de 1912 es nombrado como primer Obispo de Cali Monseñor Heladio Posidio Perlaza Ramírez. Su territorio era coincidente casi en su totalidad con el departamento excepto Palmira y sus municipios vecinos, todavía pertenecientes a Popayán (Zuluaga, Antonio. 1997: 9), (Romero, 1979: 39). 

En medio del optimismo por la creación del Departamento y en un mundo convulsionado por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Monseñor Perlaza Ramírez, primer Obispo de Cali (período 1912-1926), inicia el proceso de consolidación administrativa y organizacional de la Diócesis; da apertura el Seminario Mayor (1912) —luego cerrado por problemas económicos—, construyó el Cementerio Central (1920), recorrió a lomo de mula regiones apartadas del nuevo departamento procurando dar directrices sobre la organización pastoral y evangelizadora, y antes de su renuncia (1926) deja inaugurado el periódico “La Voz Católica”. 

Monseñor Luis Adriano Díaz Melo, segundo Obispo de Cali (período 1927-1947) asume su labor pastoral de estas tierras en medio de episodios turbulentos en el concierto internacional y nacional, como la crisis económica mundial (1929-1932), la guerra entre Colombia y Perú (1932-1933) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Sin embargo, la ciudad sigue su proceso de consolidación, durante este período por ejemplo se inaugura el acueducto de San Antonio (1930) y es fundada la Universidad del Valle (1945). Su gestión hizo énfasis en mejorar la gestión económica de la Diócesis que pudiese fortalecer la presencia regional de la Iglesia. Como resultados se encuentra la remodelación de La Catedral y la Curia; construyó el seminario en Bitaco y el Cementerio Central; funda el Seminario Conciliar San Pedro Apóstol (1931); organizó la Acción Católica y el Congreso Mariano Misional (1942) y logró que la Conferencia Episcopal de Colombia nombrara a Cali sede del Congreso Eucarístico Bolivariano, iniciando la senda de los grandes eventos que le servirían para posicionarse tanto a nivel nacional e internacional como también en función de la consolidación de su agenda de ciudad-región. 

Monseñor Julio Caicedo Téllez (tercer Obispo de Cali durante el período 1948-1959 época marcada por la violencia política en el país) trabajó con ahínco para consolidar la vida sacerdotal en la Arquidiócesis. Alentó la construcción del nuevo Seminario y realizó el I Congreso Eucarístico Bolivariano (1949). En este período se creó el Instituto Popular de Cultura de Cali (1948) que en aquella época estuvo orientado a la alfabetización y la formación en artes y oficios para los obreros (1948) y se vive en la ciudad una etapa de Industrialización (1950) que atrajo población rural a habitar la naciente urbe. Por la misma época nace el periódico El País (1950) y la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca CVC (1954).

Cali estuvo marcada en estos años por la tragedia ocurrida en el Centro de Cali con la explosión de carros de pólvora del Ejército (1956), en la calle 26 con carrera 1ª; situación que demandó un trabajo humanitario arduo de acompañamiento y asistencia social de parte del Presbítero Alfonso Hurtado Galvis, rostro de la Iglesia Caleña, quien estuvo acompañando a los familiares de las 1.300 víctimas, los 4.000 heridos y un gran número de damnificados que dejó dicho evento. Ante el copamiento de tumbas en el Cementerio Central por este infortunio, se construye el Cementerio San José en Siloé. Este período continúa la configuración de la Iglesia en el Departamento con la creación del Vicariato Apostólico de Buenaventura y la Diócesis de Palmira (1952). 

En el corto período de Monseñor Francisco Gallego Pérez, cuarto Obispo de Cali (1959- 1960), teniendo como contexto el recién constituido Frente Nacional (1958) y en medio de las expectativas de la convocatoria del Concilio Vaticano II, realizada por el Papa Juan XXIII, Monseñor Gallego llevó a cabo el Congreso Mariano Diocesano y la trascendental celebración del cincuentenario de Diócesis, recibida con cariño por parte del pueblo caleño.

MONSENOR ALBERTO URIBE URDANETA

Monseñor Alberto Uribe Urdaneta (1960- 1985) fue el quinto Obispo de la Diócesis y primer Arzobispo de Cali. Monseñor Uribe Urdaneta en su período contribuiría de manera decisiva a consolidar la vocación Metropolitana de la Arquidiócesis.

En este período el país tendría una gran agitación social y política a raíz de la conformación del Frente Nacional (1958- 1974), que fue considerado por diversos sectores sociales del país como una muestra de exclusión política, justificación para el surgimiento de los grupos guerrilleros FARC y ELN (1964), M-19 (1970), entre otros grupos, dando origen al actual conflicto interno armado.

A nivel regional dos asuntos importantes a resaltar, el primero, la fundación del Parque Nacional Natural Farallones de Cali (1968); y el segundo, Cali fue sede de los VI Juegos Panamericanos (1971), evento deportivo que generó la realización de diversas obras de infraestructura y escenarios deportivos que servirían de plataforma para el posterior crecimiento de la ciudad—Velódromo Alcides Nieto Patiño, las Piscinas Alberto Galindo, el Coliseo del Pueblo, el Estadio, el Coliseo Evangelista Mora, entre otros—. Por aquella época fueron conformadas reconocidas empresas, dentro de las que mencionamos a las Empresas Municipales de Cali EMCALI (1961), los Diarios Occidente (1961) y El Caleño (1976), El Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón (1971), el terminal de transporte terrestre (1974); obras de infraestructura como la Autopista Sur, la Avenida Guadalupe, la Avenida Pasoancho, etc., proyectos que daban cuenta de una ciudad en crecimiento y dinamismo. Estos emprendimientos en la ciudad, sumados a la crisis del campo por las dinámicas del conflicto armado colombiano y algunos desastres naturales, fueron factor de un proceso migratorio masivo que devino en un desbordado crecimiento de la ciudad. Para esta época aumentan tantos barrios como invasiones con altas deficiencias en demandas de servicios sociales.

El crecimiento desbordado puso en cuestión la capacidad institucional pública de atención para garantizar una vida digna a todos sus ciudadanos. La recién creada Arquidiócesis, asumiendo los aires de cambio del Concilio Vaticano II (1962-1965), jugó un papel fundamental en brindar apoyo y acompañamiento social y espiritual a estas comunidades, en conjunto con el sector público y la empresa privada. Fue así como se entregó infraestructura comunitaria, servicios sociales, formación y empleo a los más necesitados, en su mayoría provenientes de la Costa Pacífica, quienes a raíz del maremoto de Tumaco (1978) fueron damnificados y llegaron a Cali en búsqueda de una nueva vida. 

La recién creada Arquidiócesis hizo énfasis en su presencia en sectores deprimidos mediante el Programa “Centros Parroquiales” y un directorio de Pastoral (Arquidiócesis de Cali, 1989: 14), consistente en la construcción de colegios parroquiales, puestos de salud, salones comunales, empresas asociativas. La Iglesia estuvo presente con apoyo social y espiritual. Esta experiencia consolidaría todo un modelo de desarrollo local basado en la asistencia social, desdoblada principalmente en el Oriente de Cali. Igualmente, se establecieron servicios sociales para acompañar espiritualmente los padecimientos humanos en esta época, principalmente dirigidos a niños y niñas desamparadas, y adultos mayores. También se construyeron los Cementerios Metropolitanos del Norte (1968) y Metropolitano del Sur (1978). 

Así mismo, la preocupación de Monseñor Alberto Uribe Urdaneta por la educación generó una serie de hitos de vital importancia para proveer educación católica de calidad en el área Metropolitana. En este período inició el proceso de construcción y articulación de los Colegios Arquidiocesanos (Alberto Magno, después llamado Santa Isabel de Hungría, luego sería el Sistema de Colegios Arquidiocesanos). Se construye la Sede Pance del Seminario Mayor y se establecieron sedes de la Universidad Javeriana y San Buenaventura en Cali (1970). En este tiempo continúa la consolidación de la Provincia Eclesiástica de Cali, con la creación de la nueva Diócesis de Cartago, sufragánea de la todavía Diócesis de Cali (1962), la Diócesis de Buga (1966) escindida de la Arquidiócesis de Cali, y la Diócesis de Palmira (1952). Un acontecimiento importante para la ciudad de Cali, Yumbo, Jamundí y Candelaria es la creación del Basurero de Navarro (1967) que sería el lugar de disposición de los residuos sólidos que producían estas ciudades.

MONSENOR PEDRO RUBIANO SAENZDurante el período de Monseñor Pedro Rubiano Sáenz (1985-1995), quien fue el sexto Obispo y segundo Arzobispo de Cali, la región en medio de turbulencias vio nacer un nuevo período político en el país, relacionado con el surgimiento de la elección popular de alcaldes (1986), que se traduciría en una mayor autonomía local. Posteriormente, los acuerdos de Paz con el movimiento insurgente M-19 darían como resultado la Constitución de 1991, que traería consigo la promesa de mayores libertades y mayores responsabilidades en aras de consolidar una mayor democratización de la vida social, económica, política y cultural del país. Un asunto importante en este periodo es la implementación de la liberación de la economía que supone una apertura de mercados sobre la lógica de la competitividad en el mercado internacional. Justo en el año de 1985 se inaugura la represa la Salvajina en el Municipio de Suárez Cauca, embalse creado para regular las inundaciones en el valle geográfico del río Cauca y la generación de energía en el Suroccidente colombiano. Otro hito importante para la ciudad y la región es la creación de la Escuela Nacional del Deporte (1984), encargada de la educación física y en deportes a nivel tecnológico y superior, con sede en Cali. Durante esta época, en la que se incrementó ostensiblemente el poblamiento de Cali por migraciones económicas y forzadas provenientes principalmente del Pacífico Colombiano, se hizo énfasis en la consolidación y organización del trabajo arquidiocesano con miras a fortalecer el desarrollo local; de tal manera, se robusteció la organización de la acción Pastoral en diferentes áreas: Salud, Migraciones, Universitaria, Educativa, Carcelaria, Sacerdotal y Diaconado Permanente. Se realiza la sectorización de la Arquidiócesis en Zonas Pastorales organizando una Curia alterna con el fin de profundizar la labor Pastoral y evangelizadora, esto para vivificar la formación de Diaconado crea la Escuela Diaconal Pablo VI.

También se facilita y promueve el establecimiento de doce órdenes religiosas (Arquidiócesis de Cali 1989: 15) 8 masculinas y 4 femeninas en el Distrito de Aguablanca, con el ánimo de acompañar a las comunidades en sus procesos de consolidación social y espiritual. Para estos años es importante destacar la visita a la región de la Madre Teresa de Calcuta y del Santo Padre Juan Pablo II (1986), y la conmemoración de las Bodas de Plata de la Arquidiócesis de Cali (1989), y la realización del I Encuentro Latinoamericano de la Infancia Misionera.

MONSENOR ISAIAS DUARTE CANCINOEl período del sacrificado Arzobispo Mártir Monseñor Isaías Duarte Cancino (1995-2002), séptimo Obispo y tercer Arzobispo de Cali, estuvo marcado hondamente por la puesta en escena del narcotráfico y su injerencia en el conflicto armado y en la vida institucional del país. Esta situación recrudeció la guerra en campos y ciudades (disputa entre paramilitares y guerrillas), generando grandes problemas sociales que se harían principalmente evidentes con el fenómeno del desplazamiento forzado, las masacres y tomas a poblaciones. En el escenario internacional, el año 2001 con el infortunio del atentado en Estados Unidos contra los Edificios del World Trade Center en New York fue marca de lo que se convertiría en la política antiterrorista que generaría la emergencia de confrontaciones bélicas en el escenario internacional. 

Monseñor Isaías Duarte en este tiempo de conflictos habló y denunció sin vacilaciones sobre los riesgos de la narcopolítica, la corrupción, la perpetuación de la guerra y la penetración del narcotráfico en la vida de comunidad. Profetizó sobre la necesidad de buscar caminos cristianos a esta crisis de valores enquistada en la sociedad. Tras el secuestro de “La María” (1999) y del Kilómetro 18 (2000), Monseñor Isaías Duarte lideró arduas jornadas de resistencia civil frente al secuestro mediante la proclama “¡Los queremos vivos, libres y en Paz!”. El 16 de marzo de 2002 fue asesinado después de celebrar el Sacramento del matrimonio a un numeroso grupo de parejas en el atrio de la Iglesia El Buen Pastor. Un gran dolor para la región.

En este tiempo Monseñor tuvo preocupación por darle impulso al Clero y a la constitución de Parroquias, creó 38 en total llevando la Iglesia a diversos lugares de la región; promovió realización del Congreso Mariano Interdiocesano (1998) y el III Congreso Eucarístico Nacional (1999); consiguió también inaugurar después de muchos esfuerzos personales la Universidad Lumen Gentium (1996); auspició así mismo la creación de una larga lista de obras sociales como la Comisión Arquidiocesana “Vida, Justicia y Paz (1996), Centro de Investigaciones de la Arquidiócesis de Cali (1997), Centro de Espiritualidad San José (1998), el Seminario Mayor Arquidiocesano San Vicente de Paul (1998), Federación Católica de Educación —CONACED— Cali (1998), Samaritanos de la Calle (1998), La acción Católica Arquidiocesana de Cali (1999), el Centro Arquidiocesano del Migrante (1999); Banco de Alimentos (2000), Fundación Casa para el servicio de orientación social al Indigente “SER GENTE” de la Arquidiócesis de Cali (2000), Fundación para la Educación de la Juventud de escasos recursos económicos (2000) y la Fundación Pro-vida Digna (2001).

Durante estos años se conforma la Diócesis de Buenaventura (1996), terminando de configurar la actual Provincia Eclesiástica de Cali que se mantiene en la actualidad en la misma extensión del Departamento y en franco desarrollo de su misión evangelizadora.

JUANFRANCISCOSARASTIJARAMILLOEl Siglo XXI se inicia bajo el período de dirección espiritual de Monseñor Juan Francisco Sarasti Jaramillo (2002-2011), Octavo Obispo y cuarto Arzobispo de Cali. En esta etapa la vida caleña estuvo influenciada por la intensificación del conflicto armado en el país, el secuestro de los 12 diputados de la Asamblea Departamental del Valle (2002), la desmovilización paramilitar (2004-2005), incremento del desplazamiento forzado, altos índices de violencia en zonas urbanas, un nuevo proceso de liberación de la economía con la firma del TLC con Estados Unidos. En el caso de Cali, después de varias crisis de gobernabilidad e institucionalidad, se inicia un proceso de reconversión de ciudad con proyecto de cobro de Valorización para la construcción de 21 Megaobras (2008), la construcción, consolidación y puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte Masivo (2008) y la construcción delCentro de Eventos Valle del Pacífico (2008), proyectos claves para fortalecer el proceso de liderazgo e integración regional.

Es importante mencionar que en este período debido a las problemáticas ambientales originadas por la emisión de gases y lixiviados del Basurero de Navarro se decreta su cierre (2008). Sin embargo, el cierre no logra poner en marcha la operación de un modelo de gestión de los residuos que contemple una conciencia del cuidado de los recursos y del reciclaje. En este período, Monseñor Sarasti estuvo encargado de consolidar el proceso organizativo de gestión Arquidiocesana, reorganizó los Cementerios, potenció y consolidó las Obras Sociales, especialmente el Banco Arquidiocesano de Alimentos. Para darle mayor impulso a las organizaciones Arquidiocesanas del Sector Educativo creó la Vicaría de Educación. Un hito de la mayor importancia en este ciclo fue la Convocatoria al primer Sínodo Arquidiocesano, el primero en toda su historia, con miras a construir un Plan Estratégico para afrontar los retos que plantea para la Iglesia el Tercer Milenio; todo esto en el marco de la conmemoración de los 100 años de la Iglesia Particular en Cali.

Iniciando la segunda década del Siglo XXI, se inicia como Pastor de la Región Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía (2011-Actualmente), Noveno Obispo y Quinto Arzobispo de Cali. Su apostolado ha estado marcado por su interés decidido en promover y defender los procesos de Reconciliación en el país y la región como pasos necesarios y fundamentales en la transformación social, moral y espiritual de Colombia. La coyuntura internacional está signada en estos tiempos por el reacomodo multipolar de los liderazgos mundiales (Estados Unidos, Unión Europea y Reino Unido constituidos en el G8, y  Rusia, China de la mano de los BRICS); inestabilidad política y tensiones regionales (medio oriente, Europa oriental, lejano oriente); efectos globales del cambio climático, crisis energética, dificultades económicas en Estados Unidos y Europa, la consolidación del liderazgo económico mundial de China y la consolidación de los países de la cuenca del Pacífico en la Alianza Transpacífico liderada por Estados Unidos. Especial momento vive la iglesia Católica con la experiencia de dimisión del papa Benedicto XVI y la presencia del nuevo papa Francisco, generando a partir del 2013 un verdadero ambiente de transformación apostólica y evangelizadora.

A nivel nacional, las búsquedas políticas han estado centradas en las posibilidades de Paz, producto de un posible acuerdo en las negociaciones entre el Estado colombiano y las FARC, y una eventual apertura de diálogos con el ELN. Pero al tiempo crece la preocupación entre las distintas fuerzas vivas de la sociedad por la agudización de la violencia, el control social y territorial por parte de bandas criminales en las ciudades, y la diversidad de conflictos ambientales que aumentan con la explotación de recursos naturales a gran escala, por parte de multinacionales, y la minería ilegal que cada vez se extiende con mayor rapidez por los cordones ecológicos más importantes del país, en materia de biodiversidad y reserva de vida.

En el contexto local los esfuerzos han estado centrados en la renovación de infraestructuras con miras a ser sede de grandes eventos internacionales que le permitan a la ciudad posicionarse a nivel internacional. Un ejemplo de ello son los World Games (2013), la III Cumbre Mundial de Alcaldes y Mandatarios Afrodescendientes, La Cumbre del Pacifico, el Campeonato Mundial de Ciclismo en Pista (2014), la remodelación del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón (programado para realizarse entre 2014 y 2020), la consolidación del Sistema Integrado de Transporte Masivo —Masivo Integrado de Occidente (SITM-MIO)—, la culminación de segunda fase de las 21 Megaobras, la conformación del G11 (grupo de municipios de la Zona Metropolitana) para coordinar la implementación de proyectos de mutuo beneficio, la formulación y aprobación de los Planes de Ordenamiento Territorial Municipal de Cali y Departamental del Valle del Cauca (2014). Sin embargo, la ciudad afronta grandes problemáticas que están a la espera de ser resueltas, una de ellas es la alta tasa de homicidios. Cali ocupó en el 2013 el cuarto lugar a nivel mundial con mayor tasa de homicidios; a esta situación se suma el incremento de la violencia, la delincuencia y la extorsión de grupos armados (Buenaventura-Tumaco- Cali), la minería que pone en riesgo territorios colectivos en la región, el desplazamiento forzado a causa del conflicto armado, la imprevisión de planes de contingencia frente a posibles desastres, la intermitencia en la provisión de servicios públicos esenciales y las deficientes políticas de habitabilidad urbana, entre otras.

MonseorDarodeJessMonsalveMonseñor Darío de Jesús Monsalve ha enfocado su trabajo en temas neurálgicos para nuestro mundo contemporáneo como lo es la búsqueda de la paz y la reconciliación en la sociedad en los ámbitos más variados. Ha señalado reiteradamente que transitar este camino implica una transformación espiritual en cada individuo, en la sociedad y la nación. 

Los retos de hoy están para la Iglesia en la Familia, La Reconciliación y la Nueva Evangelización. En tal sentido, puso en marcha El Instituto Arquidiocesano para la Familia Benedicto XVI, la Vicaría para la Reconciliación y la Comisión Interurbana de Reconciliación, concretó la puesta en marcha del Seminario para Profesionales Santiago Apóstol, dinamizó el Diaconado permanente, la Misión Continental y la Vicaría Episcopal de Evangelización y el sistema de nueva evangelización SINE. Ha promovido la creación del SAREP (Sistema Arquidiocesano para la Educación Productiva) como alternativa de educación no formal para los jóvenes de escasos recursos y concretó la apertura de una sede de la Universidad Lumen Gentium en la Comuna 21 de Cali. Con el ánimo de darle impulso a la concreción del presente Plan Pastoral Arquidiocesano, dinamizó y fortaleció las Zonas Episcopales nombrando Vicarios y Consejos Pastorales en cada una de ellas, el Colegio de Arciprestes, el Consejo Episcopal de Pastoral, la Oficina de Planeación Pastoral y el Observatorio de Realidades Sociales. 

El camino fijado por Monseñor Monsalve ha sido la co-construcción paciente, participativa y dialogada de respuestas espirituales a las dinámicas sociales, culturales y religiosas de nuestros tiempos, las cuales requieren de un discernimiento, de un agenciamiento de conocimiento y pensamiento, desde y para la Iglesia. Se trata de un aprender-haciendo con la diversidad de comunidades, que permita establecer relaciones duraderas y condiciones para cumplir con nuestra labor pastoral y evangelizadora, para servir a la ciudadanía y responder de la mejor manera a los retos actuales, contribuyendo a consolidar la región metropolitana como un fecundo territorio de Fe “ad portas” de cumplir 500 años de existencia.

Es en este contexto que Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, leyendo las complejas realidades de la región y la situación de las diferentes Zonas y Arciprestazgos que conforman la Arquidiócesis de Cali, ha hecho un llamado para centrar los esfuerzos pastorales en varios temas trascendentes que son comunes y de preocupación constante para la Iglesia. Todos ellos giran alrededor de la dignificación de la vida y la reconciliación como elemento central del quehacer católico, entendido como la búsqueda y rectificación de caminos (espirituales, sociales, económicos, políticos, culturales) que involucran la transformación de individuos, familias, comunidades y ciudadanías, contribuyendo de manera decisiva a la apreciación, la defensa y el respeto de una vida digna en el país. Este camino ha estado iluminado por los desafíos propuestos por el Papa Francisco en el Evangelii Gaudium, llamando a que la pastoral abandone el cómodo criterio del “siempre se ha hecho así”. Dice: “Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades” (2014: 37), planeando como acento novedoso la formación de capacidades de Reconciliación en todos los niveles de nuestra sociedad para que asuman un papel protagónico en la construcción de paz, convivencia y vida digna en nuestra ciudad región.

Todos ellos giran alrededor de la dignificación de la vida y la reconciliación como elemento central del quehacer católico, entendido como la búsqueda y rectificación de caminos (espirituales, sociales, económicos, políticos, culturales) que involucran la transformación de individuos, familias, comunidades y ciudadanías, contribuyendo de manera decisiva a la apreciación, la defensa y el respeto de una vida digna en el país.